Diario de una mami primeriza que, con balbuceos y pequeños pasitos, se va adentrando en un mundo totalmente nuevo y maravilloso, ¡el mundo de la maternidad!



martes, 20 de septiembre de 2011

Cesárea Programada III

Os tengo que confesar que no recuerdo exactamente qué sucedió después. No recuerdo las palabras entre mi marido y yo, no recuerdo qué hicimos! (la matrona ya nos avisó que son momentos tan intensos que a veces se te olvidan cosas).  Lo que sí recuerdo es la imposibilidad de coger a mi niño en brazos, me refiero a estar de pie o sentada y sostenerlo en brazos sin que nadie te lo aguante. Me sentí tan mal... le necesitaba tanto y no podía casi cogerle!! Mi marido me lo puso entre mis brazos, claro que sí, pero sin él no podía cogerlo sola. Y mi primer día como madre pasó así, sin poder coger a mi bebé y abrazarlo y darle el pecho como cualquier otra madre.
A parte de esto, por si no era suficiente para mí, por la tarde sufrí tanto dolor, tanto, tanto dolor. Nadie me dijo que eso podía pasar, nadie me contó que algunas cesáreas terminan con dolores fuertes. Nadie!! Pero no fue solo por la herida, fue por los entuertos que sufrí, todos de golpe, todos en 4 horas, todos. Era como tener unas manos dentro de la tripa apretando todo el rato. No podía dejar de llorar, y a la vez no podía llorar por el dolor de la tripa, apenas podía ni hablar!! Pedí más calmantes pero la enfermera de prácticas que me atendió de mala gana me dijo que hasta que no pasaran justo las 6 horas no podía ponerme nada más. Luego, por la noche, una enfermera mayor me dijo literalmente "Te voy a poner otro calmante que aunque no te toque aun no pasa nada, no quiero verte sufrir tanto". Es decir, que si la enfermera de la tarde hubiera tenido alma, no me habría hecho pasar por aquél infierno.
¿Y qué hacía mi bebé mientras yo me moría? dormir. Estuvo toda la tarde durmiendo, como si supiera que debía estar tranquilito para que yo no sufriera más.
¿Y qué pasó también? que desde ese día, para mí, mi suegra ha dejado de ser alguien a quien respetar. Les pedimos a nuestras familias que por favor, hasta que no les llamáramos no vinieran a vernos porque yo no iba a tener un parto normal, iba a operarme, y no sabíamos cómo estaría luego. Mi familia lo respetó al 100%. Pero ella, mi suegra, no le dijo nada a nadie, así que todos vinieron, y cuando digo todos, digo 11 personas  a la vez, en la habitación, justo por la tarde cuando yo me estaba retorciendo de dolor. Y nadie me preguntó cómo estaba. Para mí fue horrible, no sólo el dolor físico y psíquico (por no poder estar con mi bebé como dios manda), sino el descubrir la falta de afecto y respeto que mi suegra tenía por mi. A ella solo le importaba que todas sus hermanas le dijeran "enhorabuena, ya eres abuela!". Y aún estamos esperando que nos diga, a su hijo o a mí "enhorabuena, ya sois papás, es un bebé precioso", o algo parecido. Nada. Ni me preguntó por mí, por la operación, por qué había vivido allí dentro del quirófano, cómo había sido, nada de nada!! ni ese día, ni al otro, ni al otro, ni nunca.
La noche la pasé mal, pero mejor comparado con la tarde. Al día siguiente me levantaron entre dos enfermeras. Qué sensación más dolorosa cuando te levantas... parece que se te vaya a abrir todo! Fui muuuy poco a poco hasta el baño. Y luego volví a la cama. Pasé el día con calmantes y todavía sin comer. Me levantaba a ratitos, andaba un minuto y me volvía a acostar o sentar. La gente siguió visitándonos, y estábamos agotados y sin ganas de ver a nadie. Porque por muy feliz que estuviéramos, la situación después de la cesárea no es agradable para que todos te vean, al menos en un hospital público.
Por la noche me dieron de cenar blandito. Y poco a poco fui pudiendo coger a mi bebé en brazos, estar de pie con él , le pude cambiar el pañal al 2º día, ya podía cuidar mejor de él.
Y al 4º día me dieron el alta.

En contra de la lactancia materna OBLIGATORIA

Queridas madres y futuras madres,
la lactancia materna es maravillosa, es un acto especial y único en el que se comparten muchos sentimientos y sensaciones, te ríes, lloras de felicidad...
lloras de dolor, lloras por las dificultades que surgen y que no puedes solucionar, lloras por estar todo el día en casa sin vestirte con la teta fuera porque el niño quiere comer sin parar, pero a ratitos. Las madres tienen grietas de las que les sale sangre cada vez que dan el pecho, sufren mastitis dolorosísimas y peligrosas si no se tratan bien, etc. Y cuando para una madre, la lactancia es una pesadilla en vez de un momento especial y precioso, entonces, se la juzga por querer parar y se le niega la posibilidad de hacerlo. Estoy realmente indignada por la terquedad, testarudez y falta de tolerancia de algunos médicos, matronas, pediatras, y gente en general.
No hablo por mí, le he dado el pecho a mi hijo hasta los 5 meses, y lo he dejado porque al final siempre se quedaba con hambre y acabó por terminarse la leche. Sufrí mastitis, pero no sufrí el dolor de las grietas. Fui a una de las reuniones de un grupo de lactancia, y no volví más (en vez de un grupo de apoyo, os aseguro que parecía una secta, ya que la tolerancia es CERO con las madres que dan biberón). Tuve algún problemilla de actitud (mi bebé se retorcía y gritaba a veces cuando mamaba, y lo que le ocurría es que tenía sueño y no hambre) que mi matrona resolvió. He reído mucho dándole el pecho a mi bebé, por lo precioso y a veces gracioso que era, con su carita de pillín. Si tengo otro hijo, le daré el pecho de nuevo.
Hablo por las miles de madres a las que las juzgan tanto que acaban por sufrir depresión. Madres que realmente sufren (por distintos motivos) cada vez que tienen que darle el pecho a sus bebés, y sufren tanto que acaban odiando ese momento. ¿Por qué, entonces, algunos profesionales y algunas personas les niegan la opción de dar biberón? ¿vale más una madre con depresión que no quiere o puede cuidar de su recién nacido que da el pecho, que una madre feliz y tranquila dando biberón? ¿por qué si somos solidarios y aceptamos y aprobamos la lactancia materna, no lo somos con aquellas madres que no pueden, o simplemente no quieren, amamantar a sus hijos? ¿por qué esos extremismos tan poco solidarios?

lunes, 9 de mayo de 2011

Cesárea programada II

¡Hola de nuevo!
Disculpad la espera, os dije que os escribiría después de la cesárea y ya ha pasado un mes... sin duda no tenía ni idea de lo que me esperaba cuando dije que escribiría al día siguiente de la operación. Os cuento.
No sé si todas las cesáreas son iguales, es decir, no sé si todas las mujeres sufren lo mismo con una cesárea, pero os contaré mi caso, paso a paso:
Ingreso en el hospital el miércoles 6 de abril a las 6 de la tarde. Llegué con mi madre ya que mi marido salía de trabajar a las 7. Me metieron a monitores durante casi una hora, y luego me pusieron la vía en la muñeca. Se supone que esto apenas duele, pero no fue así para mí. En la vía te sacan sangre para hacerte análisis en ese momento, y conmigo resultó que los botes no iban bien y estuvo la enfermera al menos 10 minutos urgando, moviendo, clavando, y no había manera. No quiero ni recordar lo que me dolió aquello, de verdad que fue mucho dolor, y yo pensaba "empezamos bien...".
Luego me llevaron a la habitación, y allí estuve hasta que me entraron la cena con unas pastillas para proteger el estómago (no sabía yo para qué...). Pasamos la noche sin apenas dormir, muchos nervios, la cama muy dura, y el sillón de mi marido tres cuartos de lo mismo.
Jueves 7 de abril: se me llevan a la sala de dilatación a las 8 de la mañana, y tanto los que me esperaban fuera como yo pensábamos que en una horita estaría ya todo terminado. Resultó que había otra cesárea y la cogieron a ella primero, así que allí me quedé esperando en la sala de dilatación. Entraban y salían enfermeras, matronas, y sobre todo, chicas de prácticas. Debo decir que eran todas muy majas, se presentaban, hablaban conmigo e intentaban tranquilizarme, porque os debo confesar que mi cuerpo no paraba de temblar, y no podía controlarlo, de los nervios y el miedo escondido que sentía. Me pusieron la sonda para el pis, que por cierto es bastante incómoda, escuece (pero no duele). Llamaron al cabo de mucho rato a mi marido para que estuviera un rato conmigo (menos mal porque estuve allí hasta las 11). Y luego llegó el momento... a quirófano. Dos mujeres mayores muy amables y con un trato muy cálido me llevaron hasta un pasillo donde el anestesista, también muy simpático, me hizo algunas preguntas (todo esto con mi cuerpo temblando de los pies a la cabeza, como si tuviera convulsiones, pero eran temblores incontrolables). Yo no paraba de disculparme, les decía que no sabía por qué temblaba y todos me decían que era normal, que estuviera tranquila, que no pasaba nada...
Entré en el quirófano, me senté en la mesa y una de las mujeres me sujetó con la espalda curvada para que el anestesista pudiera ponerme la epidural..."no te muevas", y yo cagada de miedo (perdón por la expresión), pero tengo que decir que no se nota nada, no noté absolutamente nada, ni pinchazo, ni nada de nada. Entonces me tumbaron con la cabeza un poco más baja que los pies, me pusieron la tela que no te deja ver el resto del cuerpo ni a los que te operan, y el anestesista me pellizcó en la tripa..."No notas esto verdad?" "Sí que lo noto!!". Si ya estaba nerviosa, no os puedo ni explicar cómo me puse cuando se suponía que ya no debía sentir nada de tripa para abajo y yo aún sentía todo, no paraba de pensar "¿¿¿¿y si me empiezan a cortar y yo aún siento????". Estuvimos unos cuantos minutos así, cada vez me inclinaban más la cabeza y levantaban más los pies, para que la anestesia corriera rápido. El anestesista me decía que tendría que ponerme anestesia general, y yo no quería porque entonces no vería a mi bebé... son muchas cosas para un momento así, son demasiados pensamientos, demasiadas cosas desconocidas...
Al final dejé de sentir las piernas, y empezó la operación. Os tengo que decir que no es nada agradable oír las famosas palabras "bisturí, aspirador,etc" mientras notas tirones y toqueteos en la tripa, porque se nota todo pero no se siente nada. Entonces noté cómo iban presionando la tripa y oí "ya veo las nalgas" y en un minuto sacaron a mi bebé; yo ví dos manos con mi bebé chorreando de líquido amniótico y de repente su llanto, y lloré... lloré de felicidad y de impotencia, de saber que mi bebé ya estaba en el mundo y yo no lo podía coger ni tocar ni ver ni sentir.... ahora que os lo estoy escribiendo me vuelven las ganas de llorar.
Se lo llevaron, no sé dónde porque nadie dijo nada, ellos terminaron con la operación, y al cabo de un tiempo, unos minutos supongo, me lo volvieron a traer ya limpio y tapadito, me lo acercaron a la cara para que le diera un beso, y adiós de nuevo.
Los médicos fueron todos muy majos, estuvimos hablando de cosas durante la operación, se pasó rápido, y cuando terminaron me llevaron a la sala de obervación. Estuve una hora y media, más o menos, y no podía dejar de sonreir al recordar los poquitos segundos que había tenido contacto con mi pequeñín.
En la vía tenía puesto suero y también calmantes (nolotil), y ya no notaba nada de la sonda ni el dolor de espalda por culpa de la cama del hospital.
Cuando vieron que todo iba bien me llevaron a la habitación donde estaba mi marido con el bebé en brazos; salieron las visitas para que pudiéramos estar solos, y lo peor de todo para mí es que no le podía coger en brazos. Mi marido me lo puso a mi lado en la cama y por fin pude estar cerquita de él.
Por cierto, se supone que el padre tiene derecho a estar 2 horas piel con piel con el niño, aseguráos de eso porque entre pitos y flautas él sólo estuvo media hora, y nada de inmediatamente después del nacimiento, entre que una enfermera preguntaba unas cosas, otra revisaba unos papeles, y mil historias, el bebé estuvo su primera hora de vida dentro de la cuna sin contacto alguno con nadie.
Y esto es lo que sucede en una cesárea, supongo que esto es lo común a todas las cesáreas. Ahora seguiré contando mi historia particular.

miércoles, 6 de abril de 2011

Cesárea programada I

Os tengo que decir que, al final, me harán la cesárea programada mañana jueves 7 de abril. Fui ayer a monitores y el bebé está perfectamente pero como sigue de nalgas y tengo muchas contracciones de Braxton Hicks, no se quieren arriesgar a que me ponga de parto y no haya quirófano en seguida. Esta tarde a las 18h ingresaré, me prepararán (que no tengo ni idea de lo que me van a hacer) y mañana por la mañana aún no sé a qué hora me harán la cesárea.
Nuestras familias están increíblemente contentas y felices, no paran de llamarnos, "mañana serás mamá!!" dicen. Y yo estoy muy feliz pero no estoy radiante, tengo que confesarlo, y es porque antes de ver a mi bebé me van a intervenir quirúrgicamente, con anestesia, con todo, y tengo miedo, me da respeto, es la primera vez que voy a estar ingresada en un hospital, y todo eso está frenando que explote de felicidad. No debo sentirme culpable, ¿verdad? Supongo que esta mezcla de sentimientos será común a todas las mamis, o a casi todas, ¡eso espero!
Mañana, si puedo, y si no el viernes, os contaré cómo ha ido todo, en qué consiste la cesárea programada, qué ocurre después con el bebé y el padre, etc. Espero así ayudar (o al menos informar) a todas aquellas futuras mamás que van a tener a sus hijos con una cesárea.
¡Mañana ya seré mamá!

martes, 29 de marzo de 2011

Batido de sentimientos

La llegada de mi bebé es inminente, no porque quede poco, sino porque seguramente la semana que viene se me programe la cesárea, así que veré a mi pequeñín la semana que viene, le tendré en mis brazos, le sentiré... y he de confesaros que siento tantas cosas...
Siento miedo cuando pienso en la cesárea, en la recuperación que tarda más días que un parto natural, en la anestesia por mi baja tensión arterial, miedo por no poder amamantar bien a mi bebé ya que cuesta más, miedo por estar con pocas ganas de que venga nadie a visitarme al hospital, de discusiones porque la gente se ofenda. Miedo por las dudas, supongo que normales, de no saber cuidar del pequeño, de no saber cogerle, de no saber bañarle, de no saber nada!!
Siento emoción cuando pienso en verle la carita, en tener a esa nueva personita en mis brazos, en abrazarle y darle todo mi amor. Mucha felicidad cuando imagino situaciones con él, días festivos, vestirle con su ropita recién comprada, etc.
Siento miedo por tener una tercera persona en casa, entre mi marido y yo.
Siento alegría por tenerle en casa, entre mi marido  y yo.
Siento miedo al ver que todas mis prioridades, mi día a día de ahora, cambiará para siempre. Ahora todo lo que parecía importante pasará a un segundo plano. ¿Y yo cambiaré?
Siento emoción por el nuevo mundo que me espera.
Esto es algo muy grande, muy común para la humanidad pero muy grande para el indivíduo. Yo espero hacerlo bien, espero recuperarme pronto, espero disfrutar al máximo, espero amarle incondicionalmente, le espero a él con ansias.
Te quiero pequeñín!!

viernes, 4 de marzo de 2011

Ejercicios por si viene de nalgas

Estos son los ejercicios y posturas que me han recomendado para ayudar al bebé a ponerse en la posición correcta. Más adelante os diré si han dado resultados o no, aunque, claro está, que se ponga bien no depende sólo de los ejercicios que haga.

1. Andar a gatas. Podemos andar a gatas por casa 10 minutos por la mañana y 10 minutos por la tarde. Si os duelen las rodillas podéis poneros algo atado a modo de almohadilla (una tela gorda doblada,...)

2. Técnica del manteo. Para esto necesitaréis que haya otra persona ayudándoos. Os tumbáis boca arriba con una manta finita o una sábana estirada por debajo de la cadera. La otra persona se ha de poner de pie encima vuestra con ambos lados de la sábana (o manta) sujetos por las manos e ir estirándolos con suavidad a modo de balanceo hasta contar 9 veces, y en la número 10 os debe de poner de lado (elegid siempre el lado hacia el que el bebé ha de girarse).

3. Aplicar calor en la parte externa de la uña del dedo pequeño del pie (pero el calor ha de ser con una cerilla o un palito de incienso encendido, y por favor, cuidado no os queméis!!)

4. Bailar!! bailar contoneando las caderas es una de las mejores cosas que podemos hacer (así que ya sabéis, a practicar la danza del vientre todos los días!)

5. Pelota. Hay que utilizar la pelota para sentarnos encima y, de nuevo, contonear la cadera de un lado a otro.

6. ¡Culito en pompa! Nos tumbamos en la cama, apoyamos la cabeza y los hombros en ella y elevamos el trasero. Debemos estar unos 15 minutos cada dos horas en esta posición.

¡Suerte a todas!

Vacuna recordatoria del tétanos

Ayer me decidí a ponerme esta vacuna, gracias al consejo de mi matrona (la buena, la de ahora). Me preguntó si tenía todos los recordatorios puestos y la verdad es que no me acordaba, y con la probabilidad alta de que me hagan cesárea, que implica dos cortes, uno externo y otro interno, me aconsejó que me la pusiera. Tenía un poco de miedo por si me hacía reacción y porque la otra matrona (la mala) me dijo que vacunarse era lo peor, que había muchas reacciones, y bla bla bla. La enfermera del centro me dijo que esta matrona (la mala) estaba en contra de todas las vacunas, incluso las de los niños (y de nuevo respiré tranquila al pensar que ya no tenía que volver a verla).
En fin, que me la puse y no me ha hecho ninguna reacción extraña, sólo me duele un poquito la zona del pinchazo, nada más. Y ahora me digo que menos mal que me la he puesto porque la última que me puse fue en el año 1984, con 4 años!!
Ahora estoy un poco más tranquila en mi cuenta atrás hacia el parto... o cesárea.

miércoles, 2 de marzo de 2011

Viene de nalgas...

Aquí estoy con la ecografía de la semana 32 y con la noticia de que mi bebé viene de nalgas. La verdad es que me disgusté un poco cuando me lo dijeron ya que tanto mi madre como yo nacimos de nalgas y sufrimos bastante. No quiero que la historia se repita, sobre todo porque a mí me luxaron la cadera y bajo ningún concepto quiero que le pase lo mismo a mi hijo.
Os he contado ya lo que me pasó con la matrona. Bueno, en esa misma visita, yo toda preocupada por la posición del bebé, me dijo que no pasaba nada y que hasta el mismo día 20 de abril, fecha en la que cumplo, no vaya al hospital a monitores ni a nada. Como la visita fue tan terrible, y ya os he dicho que me cambié de matrona ayer, se lo comenté, y menos mal que me he cambiado porque... madre mía. Hoy en día ya no se hacen apenas partos naturales si el bebé está de nalgas, porque no quieren que pase nada ni que sufra ni la madre ni el hijjo. Así que lo más normal es que, a no ser que cambie de posición, te programen una cesárea para la semana 39 o para la 40 si el bebé y tú estáis bien. Mi matrona me lo explicó y también me dijo que tenía que ir a la consulta del anestesista en breve, que eso era muy importante, cosa que la otra ni mencionó porque está en contra de partos no naturales, y digo yo ¿en contra hasta cuando es un riesgo un parto natural? ¿hasta esos extremos puede llegar una persona? vamos hombre!!! que no vivimos en el tercer mundo, que hoy en día no te hacen sufrir en vano ni arriesgan la vida del bebé o su salud.
Ahora tengo ya las citas que me tocan, con el anestesista, con el obstetra, para la nueva eco, todo arreglado y sin problemas.
Confiar en la matrona es esencial para estar bien en tu embarazo, y todas las matronas deberían intentar que fuera así, en vez de imponer sus ideales personales incluso a pesar de la situación particular de cada embarazada.
Por cierto, ¡espero que mi bebé cambie la posición! y si no la cambia, entonces sólo quiero lo mejor para él, que hagan lo que tengan que hacer.

Cambio de matrona, una pesadilla

Hoy de de deciros que por fin estoy tranquila, ya que he pasado un fin de semana infernal con una incertidumbre sobre todo muy grande. ¿Que qué ha pasado? que ciertas personas deberían trabajar en cosas que no tengan que ver con otras personas; simplemente hay gente que no vale para tratar con otras personas.
Hace medio año me fui a vivir a otro municipio cerca de mi ciudad. Desde septiembre hasta diciembre he estado con la matrona de mi ciudad, pero al tener que coger el coche cada vez pensé que sería mejor empadronarme en el nuevo municipio y así tenerlo todo más cerca (médico, pediatra, matrona,...). En la primera cita con la nueva matrona me sentí rara, no me inspiraba nada de confianza y me llenó de dudas. Todo lo que hasta ahora me había comentado la primera matrona tenía que desaparecer. Me quitó el ácido fólico, me dijo que no me tomara el hierro que me hacía falta, que no me pusiera la vacuna que me faltaba recordatoria antitetánica, etc. Al final le hice caso a todo porque se supone que tiene que haber una relación de confianza con tu matrona, ¿sino para qué vamos? En las clases de educación maternal nos obligaba a que fuera tu pareja, obligado, aunque estuviera trabajando, así que mi marido hizo un esfuerzo y pidíó los días libres (con su consecuencia de luego tener que hacer más horas) para llegar a la clase y, simplemente, hablar con otros padres, hablar hablar hablar... Llevo desde enero con esta matrona y no sé ni respirar para las contracciones, ni para el parto en sí, ni cómo empujar, ni hemos hecho gimnasia, nada de nada, sólo hablar y hablar de que el niño tiene que dormir en la cama con los padres hasta los 2 años, de que hay que darle de mamar hasta los 2 años, de que los primeros 3 meses no puedes soltar a tu niño, tiene que estar piel con piel las 24h del día, todo muy natural y muy utópico. También hemos hablado del plan de parto, sí, y tenemos la sensación de que el día que me ponga de parto también tenemos que ponernos la armadura, el escudo y la espada porque hay que ir al hospital a luchar contra todos, en vez de confiar en que sólo quieren lo mejor para tí.
Pero eso no es lo peor, lo peor fue este viernes pasado cuando me visitó por segunda vez. Tenía apuntadas en una libretita unas pocas dudas que quería preguntarle, y cuando le dije "quería preguntarle unas pocas cosas", se levantó de la mesa y me abrió la puerta para que me fuera, no sin antes de irme hacer un comentario sobre mi cuerpo que no sólo me ofnedió sino que me humilló, y me pasé el día entero llorando. ¿Es esto una matrona? ¿es esta la persona en la que yo debo confiar para mi parto, que debe de controlar mi embarazo y después a mi bebé? No quiero volver a verla, no quiero ni cruzármela por la calle.
La solución que he encontrado es volver a mi matrona de antes y contarle lo sucedido. Lo hice ayer, y como es un cielo de mujer me dijo que ho había ningún problema, que no volviera a la otra, ella me lo haría todo.
Y ahora siento una tranquilidad ya tan grande que vuelvo a estar feliz y contenta con mi embarazo y con todo lo relacionado con él. Esta tarde voy a sus clases de preparación donde SÍ hacen gimnasia, respiraciones, etc.
Jamás pensé que una matrona podía ser como esta es. Una vergüenza.

miércoles, 9 de febrero de 2011

Tralaralarita... lavando la ropita

Hola mamis y papis!
Hoy he empezado a lavar toda la ropita de mi bebé. Lo espero para el 20 de abril pero mi madre me ha dicho que tengo que empezar a lavarla ya por si se adelantara, para poder tambíén preparar la bolsa-canastilla para el hospital. Creí que en una mañana podría con toda la ropa pero me he cansado muchísimo lavando a mano todos los bodys, así que lo haré por etapas. Cada día que haga sol lavaré un poquito de ropa, así la puedo tender fuera para que se seque más rápido.
¿Sensaciones? es como si estuviera lavando la ropa de mis muñecas, es una sensación muy rara, pero no he dejado de sonreir en todo el rato. Qué ilusión hace, madre mía, es inexplicable.
Mi consejo para lavar la ropa es que uséis un gel apropiado para ropa delicada, que lavéis a mano todo lo que podáis sin mezclar colores ni tejidos (lo de perlé por un lado, algodón por otro, vaqueros y colores por otro), y también que cortéis todas las etiquetas que lleve la ropita porque pueden producirle alergias al bebé.
Ya veréis que gracia hace el tendedero con mini pantalones tendidos, mini chaquetitas, mini calcetines,etc. ¡Es precioso!

jueves, 3 de febrero de 2011

De Rebajas!!!

Sé que las rebajas empezaron ya hace semanas, pero hasta hoy no había ido de tiendas. Se me ha ocurrido entrar en Prénatal y para mi sorpresa hay miles de prendas súper rebajadas, de hecho me ha indignado que nos hagan pagar 50 euros por una camisa cuando luego pagas sólo 8 en rebajas, es muy fuerte. No me he podido comprar ningún pantalón porque los que quedaban no me venían bien, pero he salido de allí con 3 camisetas y un sujetador (por cierto, el sujetador me ha costado sólo 5 euros!! valía 30) de mi talla actual (he flipado cuando he visto que era la 105). Pues eso, que os recomiendo que os paseéis por Prènatal porque sigue haciendo frío y la ropa de invierno está tirada de precio. Y de paso véis la ropita de bebé rebajada de invierno, que seguro que algo cae!

Cambio de rutina

Pensaba que podría hacer las mismas cosas de siempre hasta el final del embarazo, pero visto lo visto... imposible. Tengo que mentalizarme para saber que ya no puedo estar toda la mañana por ahí haciendo cosas, comer, y luego salir de nuevo. Me agoto, los pies me duelen, las piernas no me funcionan, y lo peor, el dolor de costilla y de espalda, me mata, y sólo se me pasa cuando me tumbo en la cama. Cuando salgo de casa creo que puedo seguir, que no pasa nada, pero acabo tan agotada que sólo tengo ganas de llorar del dolor de costilla. También me apretan las gomas de los pantalones de premamá, los sujetadores, ¡todo me apreta y me molesta! De salud sigo genial, pero estas mini cositas me hacen pensar "eh, es que estás embarazada!", porque a veces parece que se te olvida cuando de sumerjes en la rutina diaria. Uff... si alguien ha encontrado alguna solución para alguno de estos problemillas... ¡es bienvenida!

lunes, 31 de enero de 2011

Alfa e Imaginarium crean un robot de cocina

Por aquí estoy buscando información del robot de cocina que nos han regalado. De momento no os puedo decir qué resultados tiene porque hasta que mi niño no coma papillas no podré usarlo, pero si podré comentar algo acerca de la función de esterilizar y calentar. De momento os dejo aquí las webs donde aparece para que le echéis un vistazo. Yo lo recomiendo a todos!

http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20101117/guipuzcoa/alfa-imaginarium-crean-robot-20101117.html

http://www.imaginarium.es/puericultura/detalle?referencia=46069

miércoles, 26 de enero de 2011

El carro para mi pequeño

Ayer por la tarde fuimos a recoger el carro, ¡qué ganas tenía! Estuvimos mirando muchos carros en muchas tiendas y nuestro preferido era el Rider de Jané, con el color pistacho y morado. Sin embargo cuando fuimos a comprarlo todo eran problemas porque en unas tiendas se había agotado y en otras nos decían que estaba ya descatalogado y que nos esperáramos a la feria del 2011 porque sacarían nuevos modelos. La feria fue el viernes pasado. Nos esperamos a ir el sábado a por el carro pero casualmente pasamos por una tienda de muebles en liquidación, y vimos un carro muy chulo de la marca Nurse, que es la segunda marca de Jané, ¡¡por sólo 250€!! no nos lo pensamos, lo reservamos de inmediato y ahora ya lo tenemos en casa. Me gusta mucho, los colores están chulos, y no paramos hasta montar las tres piezas, desmontarlas y saber cómo iba todo! No sé por qué pero nos ha hecho mucha ilusión tener el carro en casa, y el precio ha sido impresionante!!
Descripción del NURSE LOOK (Jané):
capazo grande color marrón y anaranjado, maxicosi y silla de paseo. Tanto el capazo como la silla tienen distintas posiciones del respaldo. Incluye bolsa grande, capuchón de lluvia y cubre pies para silla. El carro tiene dos ruedas grandes y dos más pequeñas, de las que no se pinchan. Es muy fácil de montar y de plegar, aunque queda un poco grande plegado, pero está muy chulo. Las tres piezas tienen bolsillos y unas cremalleras por las que se abre la tela para que puedas ver al bebé desde todas direcciones, tanto en el maxicosi como en el capazo.

lunes, 24 de enero de 2011

Animales domésticos en el embarazo

Yo tengo dos tesoros en casa a los que no pienso dejar de lado ni por estar embarazada ni por tener después al bebé. Depende de qué médico te atienda te meten miedo o sólo te piden precaución, que es lo que hay que tener, pero que nadie se deshaga de su animal doméstico por quedar en estado, por favor. Yo vivo en una casa con jardín y tengo una gata y un perro, los dos están tanto dentro como fuera de casa, pero la que más está conmigo es la gatita, y sus mimos me dan mucho bienestar. La única precaución que tengo es que no limpio su cajita de arena ni los cacharritos de la comida y del agua, pero por el resto todo sigue igual; me lavo las manos cada vez que toco tanto a la gata como al perro, pero no los he apartado de mi vida. No he pasado la toxoplasmosis y los análisis me siguen dando negativo, con lo que estoy tranquila con mis dos animalitos caseros.
Me preocupa un poco la reacción que puedan tener cuando llegue el bebé a casa, pero nos han aconsejado que antes de volver con el pequeñín les dejemos oler un paquete sucio para que se vayan acostumbrando al olor. El día de la llegada (ya os contaré del mundo ideal al mundo real qué es lo que sucede) nos ocuparemos primero del perro porque estará fuera esperándonos. Cuando se tranquilice de los saludos, le mandaremos sentar y le presentaremos al bebé para que lo huela, con mucha precaución por supuesto, y luego haremos lo mismo con la gata. Y, si tanto mi marido como yo seguimos comportándonos igual con ellos como antes del bebé, todo irá bien. De todas formas, aún queda para eso!

La salud y mi embarazo

En primer lugar me avisaron de que me encontraría muy cansada, leí que probablemente tendría infección de orina en alguna de las etapas del embarazo, que me haría falta hierro y calcio, que engordaría las piernas y el culo (además de la tripa, claro), y un largo etc que, cómo no, estaba esperando a que sucediera.
Pues he de confesaros que estoy muy contenta con los síntomas que he tenido y que estoy teniendo (toco madera porque me quedan dos meses todavía!).
¿Cansancio? Los primeros meses no podía dormir casi nada. Me levantaba a mitad noche a hacer pipí, y luego ya no me podía volver a dormir. Durante el día no conseguía hacer la siesta, así que de dormir mucho nada, al contrario, apenas dormía 6 o 7 horas al día. Ahora, que estoy de 7 meses, es cuando más estoy notando que la tripa ya pesa y he tenido que acostumbrarme a no hacer mil cosas en un día sino a hacerlas poco a poco. Ir alternando las horas de movimiento con las de descanso en un mismo día, y no es por el cansancio en sí sino porque tengo molestias en la costilla derecha y sólo se me pasa cuando me tumbo en la cama.
Sobre los vómitos de los primeros meses, no he tenido más que uno, una mañana que tomé un zumo de manzana que no me gustó, ¡me fui directa al baño! Sí que he tenido náuseas con la comida durante el segundo mes, pero sólo náuseas si tenía que cocinar, si me hacían la comida entonces sí que la comía la mar de a gusto (menos mal que mi marido también es un cocinitas!)
La alimentación no la he variado casi nada. Intento controlar los dulces, pero no por el peso sino por los dientes, que quiero mantenerlos sanos. No como ningún embutido por la toxoplasmosis(ni jamón serrano, ni chorizo, ni sobrasada,...) a pesar de que hay gente muy "experta" por ahí que dice que no importa; yo prefiero estar tranquila. Lavo las verduras, especialmente las lechugas, con agua y unas gotitas de lejía alimenticia, y toda la carne y pescado que como la he congelado previamente. Como antes ya comía de todo, sigo con la misma dieta solo que he añadido almendras, pistachos y más verde cada día. Los análisis me han salido bien hasta ahora, no tengo ninguna carencia.
Así que, chicas, a veces nos mentalizamos de que nos van a pasar ciertas cosas porque son lo normal, y deberíamos confiar más en nuestros cuerpos, teniendo confianza en que vamos a estar bien y que no tenemos por qué estar "enfermas" cuando estamos embarazadas. Eso sí, una no está como una rosa, no es un estado ideal de plenitud porque cada día tienes alguna cosita, pero tampoco hay que pensar en cosas malas. Las matronas están ahí para ayudarnos en todo, nuestra pareja, las mamis, ¡que nos mimen todos en estos 9 meses! (que nos lo merecemos).

miércoles, 19 de enero de 2011

La ropa premamá

A partir del tercer mes ya no podía usar mis vaqueros ni mis faldas. Se me empezó a notar en seguida porque soy bastante delgada pero siempre he tenido un poco de tripita, así que en seguida me empezaron a apretar los pantalones. He de decir que una de las peores cosas, para mí, del embarazo, es el asunto de la ropa. Siento mucho decirlo, pero la ropa premamá, al menos en mi ciudad, es muuuy fea, y hay muy poca. Ni siquiera en Prénatal hay nada bonito, como mucho algún vaquero y alguna camiseta. Pero no he encontrado abrigos por ningún lado, ni pijamas calentitos para el frío, ni jerseys de mi estilo. No es que sea rara vistiendo, pero todo me parece cursi, si me visto con la ropa de las tiendas premamás, ¡es que dejo de ser yo!
Así que a veces me compro algo que no es de premamá pero es ancho, y así voy tirando. Espero que estos tres meses que me quedan pasen pronto para poder usar de nuevo mi ropa, o al menos poder ir a comprarme algo que me guste de verdad.
Si alguien conoce alguna tienda que tenga ropa chula de premamá, ya sabéis, ¡compartid please!

¿Niño o niña?

A la pregunta ¿qué te hacía ilusión tener? no sé qué responder. Como algo idealizado diré que una niña, porque yo soy mujer y me he criado entre mujeres, en mi casa siempre hemos sido todo chicas, hasta mi hermana ha tenido una niña, es como si estuviera más acostumbrada a tratar con chicas. Además, la ropita de niñas es tan chula...Pero la verdad es que me daba igual, y sin embargo, tuve un poco de disgusto cuando me enteré de que era... niño. Y no por mí, sino por culpa de mi suegra.
Desde el primer momento en que supo que estaba embarazada dijo que sería niño, encabezonada en que era un niño, sin siquiera preguntarme a mí o a su hijo ni una sóla vez qué nos hacía ilusión. Sólo hacía que decir sin parar "¿y cuándo iréis a que os digan que es un niño?" incluso compró un peto vaquero de niño. Y yo le cogí una manía enorme, por eso y porque hasta que cumplí los 3 meses tampoco paró de decir que "no os compro nada aún por si acaso, ya sabes...". En fin... que esta mujer tan cabezota hizo que cuando el tocólogo nos dio la noticia, a mí se me cayera el mundo encima sólo por no tener que ver su cara ni oirla diciendo "ya os lo decía yo".
A parte, al nunca estar con niños, estuve unas semanas con un poco de "miedo" si se puede llamar así, me preguntaba si yo sabría cuidar a un niño, si sabría estar con él, cómo jugar con él, qué cosas decirle, si él me querría. No sé, podéis pensar que es una bobada, pero me preocupaba bastante tener un niño en casa creciendo. Pero claro, es que no es un niño, es mi niño, mi bebé, así que, ¿cómo no me voy a aclarar? será mi pequeñín y ahora estoy súper contenta porque es un mundo totalmente desconocido tanto para mí como para mi madre y hermana tener un niño en casa. Estamos ansiosas por tenerlo en brazos, verle la carita, ¡por conocerle! Niña o niño, todo es precioso, es una nueva vida que has traído tú a este mundo; a ninguna madre debería afectarle lo que diga el resto de la gente, sea quien sea (a ver si me aplico yo el cuento!!).

¿Y qué se siente?

Estuve muy rara durante las semanas siguientes a la noticia de mi embarazo. La felicidad y la emoción se mezclaban con el miedo ante lo desconocido, porque por mucho que yo quisiera estar embarazada, ahora ya era real, ya no había vuelta atrás, el bebé ya estaba conmigo, y todo lo desconocido se cernió sobre mis pensamientos. Por supuesto que era feliz, estaba feliz, por fin nuestro sueño se había hecho realidad, y además de forma natural, sin pasar por ningún tratamiento ni nada, ¡iba a ser madre! Pero una también piensa en otros aspectos de la situación, y no por eso es menos feliz o peor futura madre. Lo que yo pensaba era si mi vida cambiaría, si yo cambiaría, si seguiría siendo la misma persona, las cosas que me gustan hacer, los planes, la forma de actuar, todo. Mi madre me calmaba diciéndome que yo seguiría siendo siempre la misma, porque a ella le pasó igual, siguió escuchando música en casa, bailando como loca, sintiéndose joven siempre, haciendo mil cosas con mi padre. A esto le sumaba la extrañeza que sentía cuando alguien me compraba algo de ropita y se empeñaba en preguntarme cosas como si yo tuviera que saber qué necesitaría mi bebé, qué tallas quería, qué color, qué modelo, si quería body o pelele o pijama o... uff! cuesta hacerse a la idea; con mucha felicidad vas viviendo cada día, pero, sinceramente, ser madre es algo tan tan grande que es casi inevitable pensar en miles de cosas que hasta ahora jamás se te había ocurrido pensar.
Recuerdo que, una chica en la cola de un supermercado, al ver que estaba embarazada me dijo "¿y no vas por ahí con una sonrisa en la boca todo el día flotando de felicidad?" Me quedé parada, pues sí, estoy muy feliz, es inexplicable lo que se siente, pero no es un camino de color rosa en el que la madre va volando y riendo, no sé, al menos es lo que a mí me parece. Son muchas cosas las que tener en cuenta, tu cuerpo ya no es el mismo, tus hábitos han de cambiar, y un etcétera tan grande que hace difícil sonreir durante las 24horas del día.
Pero sí, se siente mucha felicidad, mucha emoción, son sentimientos inexplicables.

Cuando el bebé no llega...

Llevamos 2 años casados, así que llevábamos casi 2 años intentándolo porque nos hacía mucha ilusión, queríamos de verdad ser padres, sin embargo, mis reglas irregulares hacían casi imposible que me quedara embarazada. Fui al médico, al ginecólogo, estuve 1 año en tratamiento con Utrogestán, y nada, no había manera. La verdad es que cada vez sentíamos más la presión a la hora de tener relaciones; aunque fuera en el subconsciente no dejábamos de pensar en ello, y ver cómo otras personas de nuestro entorno tenían bebés no nos hacía nada felices. Yo no dejaba de preguntarme por qué yo no podía; se pasa mal, bastante mal. De hecho sentía tanto la necesidad de cuidar a un bebé que me compré un perrito, un labrador de color canela, precioso. Además, al tener las reglas irregulares, nunca sabía si podía estar embarazada o no, y casi cada mes me compraba un test de embarazo para después quedarnos con la ilusión en las manos al ver que las rayitas no nos daban buenas noticias. Finalmente, el médico consideró que teníamos que visitar al especialista en fertilidad, y nos citó para el 27 de agosto del año pasado (2010). Fuimos allí con la esperanza de que con un leve tratamiento me quedaría embarazada seguro. Entramos en la consulta, nos hicieron muchas preguntas, nos prepararon muchas pruebas y análisis, y la especialista pasó a hacerme la citología, y luego me tumbé en otra salita para hacerme una ecografía, y allí, tumbada en la camilla, dice la especialista "uy", y yo le digo asustada "¿qué?" y me responde... "¡pero si estás embarazada!". Inmediatamente empezaron a salir lágrimas de mis ojos, ¿de verdad acababa de oir aquellas palabras? Entonces le dijo a la enfermera "dile al papá que entre", y mi marido que oyó aquello se quedó petrificado. Entró por fin conmigo y lloramos juntos mirando en la pantalla una burbujita diminuta, nuestro bebé de 7 semanas que medía 5 milímetros y medio. La especialista nos dio la enhorabuena y nos dijo que había sido como un milagro ya que yo no ovulaba casi nunca. Así que salimos de la consulta con nuestro milagro y nuestras lágrimas, ya que yo no pude dejar de llorar hasta que llegué a casa de mi madre. No me olvidaré nunca de ese día, de ningún momento de ese precioso día. Mi madre empezó a saltar por el pasillo y a reirse, a correr de un lado a otro de la felicidad. Mi marido se tuvo que ir a trabajar, y yo me quedé con ella todo el día. Entonces llegó mi hermana (4 años mayor que yo) y cuando se lo dije empezó también a llorar, y se fue corriendo a comprarme una revista, Embarazo Sano, porque cuando ella quedó embarazada yo también le compré una enseguida en Madrid (por aquél entonces yo vivía en Madrid). Al cabo de un rato llegó mi tía y cuando se lo dijimos se fue en seguida a comprar el primer faldón para el bebé, lo cual recibí con mucha extrañeza, qué sabía yo de faldones, de tallas, de colores, ¡de nada! Dios mío, ¡todavía no me había hecho la idea de que iba a tener un bebé! Estuvimos todo el día hablando y hablando, mi hermana, mi madre y yo, que somos como una piña. A las 7 llegó mi marido y fuimos a su casa para darle la noticia en persona a mi suegra, que también se alegró muchísimo y soltó algunas lagrimitas. Llegamos a casa de noche, emocionados, desconcertados, felices, y apenas pudimos dormir.
Sé que muchas madres esperan a los 3 meses a dar la noticia a los demás, pero yo no pude esperar, estaba de casi dos meses y se lo contamos a todo el mundo, ¡a todos! Me negué por completo a pensar en lo malo, a pensar en que hasta los tres meses el embarazo no es seguro del todo. No, mi bebé estaba dentro de mí creciendo, y así iba a seguir siendo hasta el día de su nacimiento.